La televisión como medio ha producido un impacto social debido a su extrema difusión. Esta nueva forma de vida aumenta sobretodo en niños porque aprenden reglas de comportamiento de las personas que aparecen en el medio. Tal y como dice Bandura junto con otros autores en su libro Aggression: A Social Learning Analysis:
La insistencia de la teoría del aprendizaje social en los efectos de los modelos, en especial los estudios de Bandura (1973) sobre la adquisición de un comportamiento agresivo simplemente por simple contacto con modelos agresivos, entre ellos los transmitidos por el cine.
(Bandura, 19631)
Hoy en día el consumo de la televisión en casa ha aumentado, ya que ocupa un lugar y un tiempo esencial en la vida de las personas, y sobretodo en los niños. De hecho, en un hogar suele haber más de un televisor, ya sea en el comedor, en la habitación e incluso en la cocina. Según la encuesta realizada sobre el consumo de televisión del Instituto Nacional de Estadística, la mayoría de los habitantes tenemos entre 2 y 3 televisiones en casa.
Donde más interacción desarrolla el niño con este medio es en el contexto familiar, porque cuando un niño regresa del colegio lo primero que suele hacer al llegar a casa es encender el televisor y pasar varias horas frente a este aparato. De hecho a veces los padres utilizan este medio como premio o entretenimiento. Un estudio que fue publicado en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, en el que participaron la Universidad Sainte Justine de Quebec y la Universidad de Michigan, demostró que los niños que a los 2, 3 y 4 años de edad pasaban más horas frente a la televisión tenían mayores problemas en el colegio y habían adoptado más hábitos nocivos a la edad de 10 años. De forma más concreta, se comprobó que la exposición a este medio durante la infancia provoca un descenso del 7% en el compromiso con la ecuela, de un 6% de logro en matemática y un aumento de la victimización por compañeros de clase de un 10%. Además, el tiempo dedicado a la actividad física en un fin de semana era un 13% inferior y los hábitos alimenticios se ven afectados en un aumento de un 9% en el consumo de refrescos y de un 10% en el consumo de “snaks” como saludables. Así pues, se concluye que los niños de entre 2 y 10 años que pasan más de 2 horas diárias ante un televisor tienen un 30% de posibilidades más de tener la presión arterial alta, ya que este acto se relaciona con el sedentarismo.
Por otra parte, no debemos olvidar que la televisión también tiene como función transmitir información a través del telediario, documentales de cultura y programas de entretenimiento; ejercer de agente socializador, lo cual requiere de un control sobre lo que se mira y unos límites preestablecidos; y, puede acercar a los niños a conocer lugares muy lejos geográficamente de ellos para ampliar su visión de la realidad y su conocimiento sobre el mundo en el que viven.
Además, la publicidad tiene como objetivo incitar a que las personas consuman el producto que están enseñando a través de la pantalla. También se puede observar que crean tendencia en la vestimenta, en el lenguaje, en el consumo de la música, juegos o juguetes, en el cine, etc.
Para terminar, la Academia Americana de Pediatría ofrece unas pautas para los padres para intentar revertir estos efectos:
- Quitar los televisores de las habitaciones de los niños.
- Sólo permitir el uso de televisión y otros medios audiovisuales de una a dos horas al día como máximo. El contenido debe ser de calidad y, por tanto, se debe controlar lo que están viendo los niños y los adolescentes. Elegir los programas de contenido informativo y educativo.
- Los menores de dos años no deberían ver la televisión. En cambio, los padres deben animarles a practicar actividades que estimulen el desarrollo cerebral: conversar, jugar, leer, etc.
- Si es posible, mirar la televisión con los niños y aprovechar los programas para iniciar debates acerca de los valores familiares, la violencia, el sexo, las drogas, etc.
- Usar vídeos y DVD para grabar programas educativos.
- Apoyar los programas educativos en la escuela acerca de los medios de comunicación.
- Alentar a los niños a desarrollar otras actividades como la lectura, el deporte o los hobbies.
Bibliografía:
Bandura, A. (1973) Aggression: A Social Learning Analysis. Englewood Cliffs, N;J. Prentice Hall.
García-Allen, J. (s.d.) Los efectos negativos de la televisión en los niños, según la ciencia. Psicología y mente. Recuperado dia 15 de diciembre de: https://psicologiaymente.net/desarrollo/efectos-negativos-television-ninos-ciencia
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