El cine como herramienta educativa
El cine, usado como fuente de información, permite adentrarse en el estudio de la sociedad, conocer culturas diferentes a la propia (interculturalidad), formar visiones en torno a acontecimientos pasados, presentes y futuros (nos permite juzgar, ponernos en el papel de los personajes históricos y preguntarnos el por qué de sus actos), entrar en contacto con valores, ideas, pensamientos, actitudes, normas…
El cine, usado como fuente de información, permite adentrarse en el estudio de la sociedad, conocer culturas diferentes a la propia (interculturalidad), formar visiones en torno a acontecimientos pasados, presentes y futuros (nos permite juzgar, ponernos en el papel de los personajes históricos y preguntarnos el por qué de sus actos), entrar en contacto con valores, ideas, pensamientos, actitudes, normas…
Estos y otros aspectos convierten al cine en un recurso más a disposición no solo del docente, sino también del currículum educativo, a todos los niveles, aunque nosotros nos centraremos aquí en lo que afecta a educación infantil, principalmente. El cine puede ser un recurso didáctico y pedagógico más al servicio de la enseñanza. Como afirma Méndez (2001: 23), los medios de comunicación, y en particular el cine, “actúan como educadores informales”, es decir, tras su dimensión lúdica esconden una faceta formativa.
Por tanto, el cine puede actuar como instrumento educativo debido a su capacidad de formar e informar de forma distendida y lúdica. El estudiante no es consciente de estar siendo educado, para él, ver una película en clase es una actividad que se escapa de lo habitual, que le sirve para evadirse de sus tareas normales dentro del aula, lo que incrementa su interés y participación. Por contra, existe el riesgo de sobrecargar una película de contenido educativo, hecho que provoca desinterés del alumno. También ayuda a la resolución de conflictos al presentar a la sociedad (casi) como es. Les muestra el mundo y les proporciona un ejemplo de las relaciones que en él se establecen.“Podemos hablar, por tanto, de un cine formativo, el cual tendría como finalidad principal, la mejora de los conocimientos de los telespectadores” (Vega, 2002: 123-129). Se confirma así la teoría de Bruner sobre el aprendizaje por observación, en el que se demuestra cómo la conducta de una persona puede ser influenciada por sus experiencias vividas y por aquello observado, ya sea en la realidad o a través de una pantalla.
Así pues hoy en día es habitual que los niños vean películas en la escuela y en ocasiones estas prácticas son beneficiosas y productivas para los alumnos, tal como hemos dicho anteriormente. Pero en ocasiones, únicamente sirve para rellenar huecos, ya sea en las horas de tutoría, por ausencia de algún profesor, o en las fechas previas a las vacaciones. Con este tipo de actuación se muestra al cine como un mero entretenimiento, cuando en realidad puede aprenderse mucho de él. Por ese motivo, creemos que es importante fomentarlo y analizarlo con nuestros alumnos para sacar el máximo beneficio y evitar las interpretaciones erróneas que pueden llevar a la confusión a los niños Es por eso que, cómo mencionan los autores anteriores, la presencia del adulto, como acompañante pero también como conocedor del mundo en el que vivimos, resulta imprescindible.
En relación a la utilización del cine como recurso educativo en las aulas, Martínez- Salanova (2002:78) señala que puede ser de dos maneras:
“Como instrumento técnico de trabajo”, es decir, que sirva como elemento o punto de partida para conocer diversos modos de acceder a la sociedad y describir la realidad.
Y como “sustento conceptual, ideológico y cultural”, base necesaria para que los alumnos vayan configurando su personalidad.
No debemos olvidar que uno de los principales problemas de la sociedad actual, que afecta directamente a los niños y que se hace patente desde edades muy tempranas, agravándose durante la adolescencia, es la ausencia de determinados valores éticos y sociales que son necesarios para una convivencia pacífica. El fomento de estos debe ser una prioridad en educación en este mundo cada vez más convulso (crisis económica, revueltas sociales, influencia y aprovechamiento de la religión para transmitir una idea errónea…).
Esta situación provoca malestar en los padres, lo educadores y la sociedad en general, que no sabe cómo afrontar y resolver este problema, y el cine puede resultar un elemento muy válido para transmitir y fomentar la recuperación de ciertos valores dentro del ámbito educativo. Es por ello que algunos organismos nacionales y autonómicos, entre los que se encuentran el Ministerio de Educación, el Gobierno de Cantabria, la Comunidad de Castilla-La Mancha, la Junta de de Extremadura y la Junta de Andalucía, están realizando políticas de educación y fomento de los valores en todos los niveles educativos. Ellos, y muchos autores, usan entre otros recursos el cine para trabajar esos valores.
El fomento de determinados valores es una prioridad educativa, ya que están presentes en una persona desde los inicios de su vida y son estos los que guiarán sus decisiones. Primeramente el niño adquiere valores imitando la forma de actuar de los adultos de referencia y, con el tiempo, escogen unos u otros comportamientos y creencias y los van haciendo suyos. En esta elección influyen cuatro agentes: la familia, la escuela, las amistades (grupo de iguales) y los medios de comunicación de masas. Aunque será finalmente el propio sujeto, a través de un razonamiento personal, quien decida qué valores adquieren mayor importancia. Ahún así no queda clara la frontera entre el libre albedrío y la influencia manipulativa de estos agentes, en especial los medios de comunicación de masas. Es por este motivo necesario realzar la importància de la adquisición de un pensamiento crítico.
Bibliografía
Cabero, J. (1996) Educación en valores y cine. Making of. Cuadernos de cine y educación nº20, 16-30. Recuperado el 20/12/2017 de: http://tecnologiaedu.us.es/nweb/htm/pdf/educvalorcine.pdf
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